Buscando el norte, esperando el sol...más fuerte que el acero...un sólo hilo...

martes, 18 de marzo de 2014



No quiero perder el norte.

Levanto cada mañana las persianas, esperando que el sol ilumine y envuelva con su calor las coloridas estancias de mi hogar, que cada día aún siendo tan radiantes siguen siendo grises cuando mis ojos las miran.

Revuelvo armarios, abro cajones, arrastro muebles, limpio minuciosamente cada rincón, cada veta, cada espacio y lo único que consigo, es ver cómo el maravilloso trabajo de tanto tiempo, dedicación  y supongo que amor, se queda pegado en lo alto de las paredes, arrugado, roto y con ese color a viejo que hace pensar que jamás fue brillante y casi transparente.

Miro al norte, aún a pesar de que mis ventanas dan al sur. 

Buscando el norte, esperando al sol...más fuerte que el acero, un sólo hilo...
Dejo que mis ojos se cieguen por la luz e imagino tanto que casi noto como me abrazan sus rayos, cómo me susurran, cómo me alientan…pero si no veo, no respiro y si no respiro, me ahogo y como hace tanto tiempo que no nado pues me hundo…

…Y es tan difícil tejer telarañas bajo el agua…

                                                             Foto de Alexander J. L.



Quiero tus ganas...

viernes, 1 de noviembre de 2013

                          Foto cedida por Alexander J.L.

Tengo ganas, de volverte a oír.

De adormecerme mientras tu voz acaricia suavemente mis despiertos sueños.

Sentirte vibrando en cada suave y grave nota, mientras mis ojos no saben si seguir mirándote o cerrarse por atreverme a tocarte.

Tengo ganas de notar cómo mi piel se eriza al sentir el caluroso frío que desprendes, mientras me miras casi sin hacerlo, mientras me tocas casi sin sentirme.

Tumbarme a tu lado acariciando las palabras que cautelosas rugen y pecaminosas se tintan en mi piel. 

Tengo ganas de perderme en tu cuerpo, de abalanzarme sobre ti y con los ojos cerrados sintiéndote así vibrar, poder oler ese aroma que casi no recuerdo. 

Quiero que mi corazón tiemble, quiero que mi mente vuele sin rumbo fijo, quiero que mi cuerpo se rinda al escuchar de nuevo tu voz.

Sentirte palpitar cuando estas calmado, estirar mi sonrisa cuando estés enojado.

Estoy cansada de que el tiempo pase y que tus ojos se olviden del suave perfume que me adereza, que no recuerden mi sonrisa; que no se acuerden de mi voz; que no sientan mis abrazos; que no me añoren, cómo lo hago yo.

Tengo ganas de adormecerme al sentirte vibrar. Tengo ganas de tumbarme a tu lado, quiero que mi corazón tiemble al sentirte palpitar.

Estoy cansada por  tenerte ganas y no me canso por quererte tener.

Tu nombre

martes, 15 de octubre de 2013



Foto cedida por Andrés L.
¿No es acaso
Tu nombre un puñal que
Lento se clava
En mis labios al decirlo?
¿Quién osó mancillar
Tu dulce belleza?
¿No es acaso tu hermosura
Tan dulce como la de la rosa?
¿Quién osó a robarte
El nombre que te mereces?
Sería aquel que,
Queriendo robar tu encanto,
Sintió el dolor
Clavándose en su piel
Al rozar tu espinado
Cuerpo.
Y dolorido
Y humillado,
Tapó sus ojos
Y abrió su desdichada boca
Para quemarte,
Para calumniarte.
¿No eres acaso,
Aún a pesar de tu falso nombre,
La más bella del lugar?

inamovible

viernes, 12 de julio de 2013



Creo, que ya va siendo hora de parar, de quedarme quieta… completamente inmóvil y únicamente observar.


Ver detenidamente esos arenosos caminos y no pensar por cual de ellos he de avanzar, no imaginarme a dónde me llevarán…sólo mirarlos, detenerme ante ellos y dejar que sea el tiempo el que me rompa.


Un paso tras otro, caminando despacito mientras se aceleraba el camino, me he ido rompiendo poco a poco igual que las olas rompen las rocas, igual que los truenos le gritan al silencio…


…Qué más da ya si reír o llorar, si las lágrimas inundan una sonrisa que escapa del llanto y las palabras se pierden antes de escribirse por no querer ser encontradas…


Aquí me quedo, inerte pero no indiferente, esperando que al amanecer o en cualquier otro momento, mis ojos se cierren, mis pies se muevan y mi camino me encuentre.

                                                                                 Imagen cedida por Marisa D.

Estoy...

miércoles, 24 de abril de 2013

Perdida…

 Y con los ojos bien abiertos, busco por todos los rincones y fijo la mirada en el vacio cuando mis pensamientos se paran. 

No encuentro el sentido, tampoco el sentimiento y por más que camino y rebusco entre los huecos del tiempo, el sendero; cuesta arriba, se agrieta; se rompe y abajo en el vacio, muros de hierro, que no de piedra, visten el subsuelo.

 Una vez creí correr por el cielo y así debió ser porque tan rápido se aceleraron mis pasos, que no recuerdo ni tengo cicatrices del calor del universo. …

Y contemplo a la belleza, que sentada eriza su bello observando como el día, también perdido, busca el chispeante amor de la oscuridad estrellada. …

No hay más.



Esther...

jueves, 17 de enero de 2013

"Rayo de sol"...
...No dejes que la lluvia apague tu fuego...



Gotas de sal
Acarician el día.
Entre mis dedos
Lágrimas de arena
Bebiendo del cielo,
Y en mi piel
Marcas olvidadas
Añoran tu recuerdo.
Sin ti, es por eso
Que te deseo.
Amaneceres perdidos
Revuelven tu ocaso,
¡Rayo condenado
Mueres sin tocarme!…
...Mientras lloras,
Sigilosos se marcan
               Tus pasos en la lluvia.                       


Foto cedida por Alexander J.L

El Final

martes, 8 de enero de 2013

Desisto…estoy cansada, así que tiro la toalla. 

Y ahora, que la veo ahí en el suelo, lo único que pienso es: “¿Por qué cogí la toalla blanca?, Debí haber cogido la azul oscuro…Así, se notarían menos las manchas, que con el tiempo enturbiarán su color."

Es una pena… Al menos, no se mojará, porque hace mucho tiempo que no llueve y el cielo aunque está plagado de nubes, son tan blancas como ella; parece que sonríen. 

Espero que vuelva el viento, ese que días atrás azotó tan fuerte los días que movió las secas hojas que arropaban el gris suelo y que revoloteando, las devolvió dónde ellas se encontraban cómodas, en lo más alto, más y más alto que lo que fue su hogar. 

No sé todavía, por qué me ha costado tanto liberarme de ella, y ahora que la veo ahí tirada y desprotegida no parece tan pesada cómo para haberme librado de ella tan pronto, pero mientras la sostenía sobre mis hombros, el tiempo, pasaba tan rápido y tedioso que las sensaciones aturdidas, se enojaban mientras sonreían.

Es una lástima, debí haber cogido la azul oscuro…